De las vitrinas a la experiencia: la evolución de los museos y cómo serán en el futuro
De Boca y River a Benfica y Flamengo, del Centro Cultural Lola Mora al nuevo Museo de Granaderos, los argentinos que hace 25 años crearon el primer museo deportivo de Sudamérica analizan cómo cambió la forma de visitar museos y cuál es el secreto para generar experiencias que conquisten a las nuevas generaciones.
Durante siglos, los museos organizaron su propuesta alrededor de los objetos. Las piezas se exhibían, a veces con la protección de un vidrio, acompañadas por información que explicaba su valor histórico, artístico o cultural. El visitante recorría las salas, observaba, leía y aprendía. La experiencia estaba centrada en la colección y en la participación pasiva del público.
Ese modelo comenzó a transformarse a medida que cambiaron las expectativas del público, los modos de consumo y las formas de acceder al conocimiento. La tecnología, la arquitectura y los nuevos lenguajes audiovisuales abrieron otras posibilidades. El espacio ya no se concibe sólo como un lugar de exhibición para recorrer de manera lineal: también busca generar emociones, integrar distintas experiencias sensoriales e invitar a participar.
El cambio quedó reflejado en la definición de museo aprobada por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) en Praga, el 24 de agosto de 2022. Por primera vez, la definición incorporó las “experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos”, además de la participación de las comunidades. El museo, un espacio de conservación y exhibición, se transforma en un ámbito de encuentro e interacción.
Este concepto fue aplicado por Mude en el Museo de la Pasión Boquense, inaugurado en 2001, fue el primero en su tipo en la región, financiado con capital privado, patrocinios, y con el aporte de unos 3.000 hinchas cuyos nombres quedaron en el panel “Los fundadores de la pasión”.
Desde entonces, la empresa diseñó los mejores museos deportivos de la región incluyendo el Museo River; el Museo del Fútbol Sudamericano de la CONMEBOL; el Museo del Deporte en Rosario, reconocido por el Comité Olímpico Internacional; el Museu Benfica en Lisboa; el Museu Flamengo en Río de Janeiro y el sector “Juve Oggi” del Juventus Museum de Turín.
Esta experiencia los llevó a museos de temáticas tan diversas como la historia provincial en San Luis, las expresiones culturales de Salta, las esculturas de Lola Mora en Jujuy y el Regimiento de Granaderos a Caballo en la ciudad de Buenos Aires.
“Un museo ya no puede pensarse únicamente desde la colección que se quiere mostrar. Tiene que partir de lo que busca generar en las personas. El patrimonio, el relato, la tecnología y el espacio deben trabajar juntos para contar una historia que sensibilice, que deje huella en quienes lo visiten”, explica Nicolas Lopez Fagundez, Director de Mude.
Un museo para cada historia: clubes, marcas y patrimonio
Las salas, los recorridos, la iluminación y los recursos audiovisuales dejaron de ser elementos secundarios para pasar a ser recursos que completan la historia que se quiere contar acerca de una marca, un club, un hito histórico o un patrimonio.
“La experiencia central es la historia o el tema de impacto que se busca abordar. Las marcas hoy generan experiencias todo el tiempo para conectar con sus comunidades pero pocas piensan en un espacio que retome su historia y que combinen creatividad, ambientación y tecnología, con una narrativa que emocione”.
En el deporte, esa posibilidad adquiere una dimensión particular: la historia de un club no está hecha solamente de trofeos, camisetas y estadísticas. Su esencia está compuesta por recuerdos del club y de la comunidad que lo vio crecer, por emociones, por la pasión de sus protagonistas y por experiencias compartidas por generaciones de hinchas.
Los proyectos de Mude muestran esa transformación. Mientras que en el museo de Boca Juniors, el cine 360° amplía la forma de acercarse a la historia y la identidad del club, en el de River Plate, el túnel del tiempo “River Infinito” y una experiencia 4D con todo tipo de efectos sensoriales, proponen un recorrido por los momentos que marcaron su trayectoria.
Entre otros casos de éxito, se encuentra el Museo del Deporte Santafesino, en Rosario, que ofrece una propuesta de mapping, cine 360° y representaciones holográficas que acercan a los ídolos de la provincia. También, en Paysandú, Uruguay, se presenta un espacio inmersivo subterráneo bajo la fuente de la Plaza Constitución que recrea el sitio durante el periodo 1864-1865 e integra la experiencia museográfica con el espacio urbano.
A su vez, la inteligencia artificial comienza a ampliar las posibilidades de mediación, con guías capaces de ofrecer información y acompañar las visitas de manera más personalizada.
Los museos del futuro en el presente
Pantallas, tótems y mesas interactivas que invitan a explorar en lugar de solo mirar; experiencias de realidad virtual y mixta; cine inmersivo 360° y proyecciones mapping que transforman cualquier superficie, son algunos de los desarrollos que Mude implementa a la hora de pensar un museo para las nuevas generaciones.
“Hay que pensar los museos como experiencias especialmente planeadas para un público que ya no se conforma con observar”, Lucas Spósito, Gerente de Contenidos de Mude. En la Argentina, la franja que más visita museos es la de 13 a 17 años, según la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales.
Cómo se cuentan años de historia en un par de salas
Con los años, Mude amplió su mirada a la historia, el arte y el patrimonio. En 2026 realizó la museografía del Centro Cultural Lola Mora, en San Salvador de Jujuy, la última obra proyectada por César Pelli, que reúne seis esculturas monumentales de mármol de Carrara de Lola Mora, juntas por primera vez en más de un siglo. Allí una impactante sala de interpretación, cede el protagonismo a las esculturas, y sorprende desde los claroscuros que se dejan vislumbrar a través de proyecciones sobre enormes bloques que simulan la piedra virgen.
Este mismo año, con la presencia del Presidente Milei, se inauguró el Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”: ocho salas con recorrido cronológico, desde la creación del cuerpo en 1812 y el cruce de los Andes hasta el módulo final “Ser Granadero”, con salas inmersivas, pantallas interactivas y otros recursos digitales. Los visitantes pueden asistir al bautismo de fuego de los Granaderos, en el mismo Campo de la Gloria, en San Lorenzo, o en la inmensidad de los Andes durante el cruce.
Entre los proyectos en desarrollo figura el Museo Cristo Redentor, en Río de Janeiro, con una proyección inmersiva de 270° y los museos del Comité Olímpico y el Comité Paralímpico de Brasil.
En este escenario, las marcas y las instituciones también encuentran nuevas formas de relacionarse con sus públicos. Un museo puede expresar una identidad, transmitir valores y construir un vínculo que trascienda la comunicación tradicional y la inmediatez de la rutina.
El museo contemporáneo no reemplaza la conservación ni el rigor histórico, los integra en una propuesta más amplia. La diferencia está en el vínculo que construye con sus visitantes: de la contemplación a la participación, de la información a la emoción y del objeto aislado a una historia compartida.





