Lo barato puede salir caro: 5 errores que cometen las PyMEs al contratar seguros
Elegir una póliza únicamente por su precio puede generar una falsa sensación de protección. Exclusiones desconocidas, sumas aseguradas insuficientes y riesgos que no fueron contemplados son algunos de los errores que pueden dejar a una empresa expuesta cuando ocurre un imprevisto.
En una pequeña o mediana empresa, cada gasto cuenta. En ese escenario, reducir costos se convierte en una prioridad y los seguros no quedan fuera de esa lógica. Sin embargo, elegir la póliza más económica sin analizar qué cubre realmente puede terminar generando un problema mucho mayor que el ahorro conseguido.
Un robo, un incendio, la rotura de una máquina o la interrupción de la actividad pueden representar pérdidas importantes para una PyME. Y aunque la empresa tenga un seguro contratado, eso no significa necesariamente que todos esos riesgos estén contemplados o que la indemnización alcance para cubrir los daños.
"Hoy, en la práctica, la mayoría de las empresas cambian de aseguradora solamente por precio. El costo es importante, pero cuando se comparan dos propuestas también hay que entender qué protección ofrece cada una y qué situaciones pueden quedar fuera de cobertura", señala Gustavo Giorgi, CEO y director general de Pyme Protegida.

El problema no siempre es la falta de seguro, sino la distancia que puede existir entre lo que una empresa cree tener protegido y lo que efectivamente establece su póliza. Estas son cinco situaciones que conviene revisar antes de contratar o renovar una cobertura.
- Elegir solo por precio: dos pólizas pueden parecer similares, pero diferir en riesgos cubiertos, límites, franquicias y exclusiones. Comparar solo el costo puede dejar a la empresa expuesta.
- Suponer que todo robo está cubierto: la cobertura puede depender de los bienes, las circunstancias del hecho y las medidas de seguridad. Conviene verificar cómo están protegidos los activos más importantes.
- Mantener valores asegurados desactualizados: si aumentan el stock o el valor de reposición de los equipos, la suma asegurada puede quedar corta y la indemnización no alcanzar para recuperar lo perdido.
- No prever una interrupción de la actividad: una póliza para daños materiales no siempre cubre los gastos y las pérdidas de ingresos mientras el negocio está cerrado. Puede requerirse una cobertura específica.
- No revisar la póliza con el tiempo: nuevas sucursales, empleados, equipos o actividades cambian los riesgos. Revisar la cobertura periódicamente ayuda a mantenerla alineada con las necesidades de la empresa.
"En un mercado donde muchas propuestas se presentan como similares y el precio parece dominar la elección, pensamos que es un gran momento para introducir otra variable de discusión a la hora de contratar seguros para empresas", sostienen desde Pyme Protegida.
Conocer las condiciones de contratación, revisar periódicamente los valores asegurados e identificar los riesgos propios de cada actividad son pasos fundamentales para evitar que una decisión orientada al ahorro termine comprometiendo la continuidad del negocio.





