La Copa del Mundo 2026 acelerará el salto de la mensajería desde la atención al cliente hacia la venta. Para las empresas, la ventaja no estará en enviar más promociones, sino en combinar datos, inteligencia artificial y conversaciones relevantes en el momento exacto.
El Mundial 2026 no solo será el más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos. También funcionará como una prueba de estrés para el comercio digital latinoamericano. Durante más de un mes, millones de consumidores tendrán una pantalla encendida, el teléfono en la mano y una predisposición emocional capaz de modificar decisiones de compra en minutos.
En ese escenario, WhatsApp aparece como candidato a capturar la distancia cada vez más corta entre el entusiasmo y la transacción. Lo que antes se usaba para consultas o soporte se está convirtiendo en una interfaz comercial para descubrir promociones, consultar disponibilidad, recibir recomendaciones y recuperar carritos.
Una proyección difundida por Infobip, anticipó que las ventas y transacciones vinculadas con el Mundial podrían al menos triplicarse. El antecedente fue el último Super Bowl: en México, la facturación y las operaciones registradas durante el evento llegaron a multiplicarse por tres frente a una jornada habitual.
La oportunidad se apoya en una región marcadamente móvil. Un estudio de Endeavor y Mercado Libre estimó que el comercio electrónico latinoamericano alcanzará los US$215.310 millones en 2026 y que el 84% de las compras se realiza mediante smartphones.
Otro informe presentado este año por WhatsApp Business, basado en una investigación de Kantar entre 11.056 adultos de 22 mercados, encontró que el 73,3% prefiere comunicarse con las empresas mediante mensajes. El 72,4% se declara más dispuesto a comprarle a una marca que ofrece esa modalidad y el 74,6% afirma que confía más en una compañía cuando puede intercambiar mensajes con ella.
"WhatsApp puede convertirse en la gran caja registradora conversacional del Mundial, pero no por la cantidad de mensajes que las empresas sean capaces de enviar. El diferencial estará en saber quién debe recibir cada comunicación, con qué propuesta y en qué momento", señaló
Guido Boulay, CEO de Growlat.
Del contacto masivo a la decisión basada en datos
Los grandes acontecimientos deportivos comprimen el comportamiento del consumidor. Un gol o una clasificación pueden cambiar en minutos la demanda de camisetas, alimentos, televisores, delivery o promociones bancarias. Las campañas rígidas pierden capacidad de reacción frente a esa velocidad.
El desafío consiste en transformar señales dispersas en una acción coherente. El historial de compras puede estar en el ecommerce; la navegación, en la web; las respuestas a campañas, en una plataforma de marketing; las consultas, en WhatsApp; y el soporte, en un CRM. Cuando esos sistemas no se comunican, la empresa ve fragmentos del cliente y termina repitiendo ofertas o promoviendo productos agotados.
Growlat se presenta como una plataforma de Data Marketing Automation y gestión omnicanal potenciada con inteligencia artificial. Su modelo centraliza información de perfil, compras y comportamiento para construir vistas unificadas de cada cliente y activar campañas personalizadas en WhatsApp, email y web. También permite segmentar según frecuencia y monto, y utilizar agentes de IA para atender conversaciones o recomendar productos.
"Durante el Mundial, el dato aislado pierde valor muy rápido. Saber que alguien compró una camiseta hace seis meses es insuficiente. Hay que combinar esa información con su actividad reciente, la respuesta a campañas anteriores, el inventario y el contexto del partido. Recién entonces el mensaje puede convertirse en una oportunidad y no en una interrupción", explicó Boulay.
Esa capa de datos permite decidir si conviene enviar una promoción, esperar, cambiar de canal o derivar la conversación. La inteligencia comercial consiste también en aprender a no contactar a quien no corresponde.
La IA entra en la conversación
La inteligencia artificial agrega capacidad operativa a un canal en el que la demanda puede crecer de forma abrupta. Un agente puede interpretar intenciones, responder preguntas, sugerir productos, ordenar prioridades o resumir el historial antes de transferir el caso a una persona.
El informe 2026 de WhatsApp Business y Kantar encontró que el 67,7% considera útil recibir respuestas de un chatbot de IA, mientras que el 42,9% cree que la tecnología podría mejorar su experiencia de mensajería. Otro estudio publicado este año por Valtech, realizado entre más de 1.000 consumidores, concluyó que el 72% consideraría completar una compra íntegra dentro de una aplicación de conversación con IA, incluido el pago.
Un paper de 2026 basado en el comportamiento de 31 millones de usuarios de Ctrip analizó la adopción de un asistente de compras integrado. Los investigadores observaron que el chat con IA se utilizaba principalmente en etapas exploratorias y, más que sustituir la búsqueda tradicional, se combinaba con ella.
Para las marcas, WhatsApp no debería pensarse como reemplazo del ecommerce, sino como la capa que conecta descubrimiento, asesoramiento, compra y posventa.
"La IA no crea por sí sola una estrategia comercial. Puede responder en segundos, pero necesita datos actualizados, reglas de negocio, inventario y criterios claros de derivación. Sin esa infraestructura, solo automatiza una mala experiencia a mayor velocidad", advirtió Boulay.
El riesgo de confundir personalización con saturación
La posibilidad de vender dentro de una conversación también eleva el costo de equivocarse. WhatsApp es un espacio privado y cotidiano. Una comunicación irrelevante no compite solamente con otras publicidades, sino con mensajes familiares, laborales y personales.
El informe
"AI and Digital Trends Consumer Report 2026", de Adobe y Oxford Economics, encuestó a 4.000 consumidores. El 69% afirma que una marca dispone de cinco segundos o menos para captar su interés. El 45% dejaría de interactuar si recibe demasiadas promociones, aun cuando sean relevantes, y la mitad se alejaría si la personalización resulta desacertada.
Adobe halló además que casi la mitad utilizaría IA para recibir recomendaciones personalizadas y que el 44% recurriría a ella para obtener atención inmediata. Sin embargo, el 70% considera importante que las recomendaciones se sientan humanas. Más de un tercio dejaría de interactuar con una empresa si descubre que hablaba con una IA cuando esperaba una persona.
"El objetivo no debería ser esconder la automatización, sino utilizarla con transparencia y saber cuándo retirarla. Hay consultas que una IA puede resolver mejor y más rápido, pero también existen momentos de frustración o complejidad en los que el cliente necesita una persona", sostuvo Boulay.
La gestión responsable de los datos será otro factor decisivo. Consentimiento, trazabilidad y protección de las bases deberán acompañar cualquier estrategia de personalización.
El negocio después del partido
La Copa del Mundo ofrece un laboratorio excepcional porque combina escala, emoción y consumo en tiempo real. Pero su efecto más importante puede aparecer después de la final. Las empresas que utilicen el torneo únicamente para impulsar promociones obtendrán un pico coyuntural. Las que conecten los datos generados durante esas conversaciones con su estrategia comercial podrán construir relaciones más largas.
Eso exige medir más que aperturas, respuestas o clics. Una estrategia madura debe reconstruir qué campaña originó la conversación, qué intervención realizó la IA, cuándo participó un vendedor, qué producto se compró, cuál fue el margen y si el cliente regresó. WhatsApp pasa así de ser un centro de soporte difícil de atribuir a convertirse en un canal de ingresos mensurable.
"El Mundial será una vidriera enorme, pero la verdadera transformación es estructural. Las empresas están pasando de administrar canales separados a gestionar decisiones de clientes. WhatsApp concentra la conversación; la IA aporta velocidad; y los datos permiten que esa velocidad tenga dirección", afirmó Boulay.
La competencia comercial no se definirá por quién envíe el primer mensaje después de un gol. Se definirá por quién pueda comprender el contexto, responder con utilidad y convertir una reacción momentánea en una relación que sobreviva al resultado del partido.