Genosha, en asociación con Jell-O y la agencia GUT Miami, desarrolló el "Jell-OMeter": un dispositivo que captura el ruido de las tribunas y lo convierte en el movimiento característico de una gelatina real. La iniciativa lleva el marketing experiencial al territorio físico del deporte en vivo.
En asociación con
Jell-O (The Kraft Heinz Company) y
GUT Miami,
Genosha ptesentó el
Jell-OMeter, una obra de ingeniería creativa que saca la innovación de las pantallas para instalarla en las tribunas.
El impacto del Jell-OMeter rompe la idea del invento descartable solo para el caso. Entregar esta máquina al mundo físico consolida un patrón estratégico claro: diseñar un hero tecnológico en un teaser, sacarlo del entorno controlado y regalarselo a los fans para ver qué hacen con eso. Los dispositivos en producción activa conviven con el calendario deportivo a lo largo de la temporada, alterando la vivencia del estadio. El resultado habla por sí mismo.
Esta idea exigió fabricar dispositivos capaces de transformar el grito de las hinchadas del deporte para representar las icónicas gelatinas. A través de la construcción de cinco prototipos experimentales en el taller, el equipo logró construir dispositivos que hoy se encuentran girando por estadios de Estados Unidos demostrando que Jiggles es único de una
Jell-o.
El dispositivo altera la forma en que los hinchas interactúan con el deporte en vivo, apoyándose en la combinación de programación backend, electrónica aplicada y diseño industrial.
Jell-OMeter por Dentro
El proyecto se sostiene sobre una arquitectura dividida en tres frentes integrados para operar en vivo. Primero, el hardware. Fabricado mediante impresión 3D de alta resistencia con la asistencia de diseño industrial de
Concreto Estudio, el dispositivo oculta un sistema electromecánico calibrado a mano. Micrófonos integrados capturan el estruendo de la tribuna y lo envían a la nube, donde un algoritmo lo convierte en voltaje instantáneo. Esa corriente acciona motores y resortes para hacer vibrar una gelatina auténtica. El uso de materia prima real obligó a estudiar diámetros de molde y temperaturas de congelación para que el postre resista el calor del estadio sin desarmarse.
Segundo, las pantallas. El impacto físico tiene su correlato digital en un dashboard diseñado para los recintos deportivos. Allí, la hinchada ve su propio ruido traducido a la escala visual de Jiggles (Js) en los monitores del estadio, generando un loop de interacción inmediata con el público. Por último, el monitoreo remoto. La experiencia trasciende el evento aislado gracias a un backend construido para el volumen. El sistema central administra la latencia y el flujo de datos mediante una infraestructura escalable, diseñada para gobernar miles de dispositivos distribuidos en distintos estadios del mundo desde un único panel de control y que todos los fans puedan ver de manera global el estado del aliento de sus hinchadas.
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El peso de esta idea radica en su impacto a escala”. cuenta
Anahi Genari, CCO de
Genosha, “
Trazamos un modelo de innovación concreto: diseñar una tecnología disruptiva, sacarla del entorno controlado de un rodaje y entregársela a la hinchada de forma continua. Fabricamos cinco prototipos para absorber los errores en el taller, y hoy tenemos dispositivos girando por el mundo. Esta arquitectura nos permite escalar la experiencia, inyectando el aparato en el calendario deportivo para alterar cómo la gente vive el fanatismo real".
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La combinación de software con las reacciones físicas de los materiales destroza cualquier planificación teórica. Encaramos las decisiones ajustando fierros sobre la marcha.. Logramos que la conversión del sonido en movimiento tuviera la estabilidad indispensable para aguantar el uso exigente en los estadios”, complementa
Paula Martínez, Project Manager Digital de la agencia
Con el
Jell-Ometer operando en el circuito deportivo norteamericano,
Genosha y
GUT Miami demuestran que la innovación publicitaria debe abandonar la comodidad del boceto para convertirse en un artefacto vivo. Superar el formato de la campaña efímera y lograr que una máquina resista el fervor de una multitud reescribe el estándar de interacción entre marcas y usuarios. Este desarrollo no muere en un video de lanzamiento; respira cada vez que un estadio ruge y el dispositivo acusa el golpe. Transformar una idea en un objeto tangible exige ensuciarse las manos y enfrentar las leyes de la física. Y ese es el terreno exacto donde
Genosha elige operar: el punto de fricción donde la imaginación choca con la realidad para generar un impacto innegable.
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