La agencia especializada en eCommerce desarrolló más de 400 sitios y tiendas online, consolidó un modelo de plataforma bajo esquema de renta tecnológica y amplió su operación regional, con proyección de crecimiento para 2026.
A fines de los años noventa, cuando internet todavía era una promesa difusa en la Argentina,
Diego Miranda Iglesias, por entonces estudiante de Diseño en la UBA, había empezado a crear sitios casi de manera artesanal, impulsado por la curiosidad y por una pregunta simple que le hizo su padre al verlo horas y horas frente a la computadora: "¿Qué es eso de internet? Quiero estar ahí". Ese primer sitio -"terrorífico", como lo recuerda ahora- marcó el inicio de un recorrido que, sin saberlo, lo llevaría años después a repensar de raíz el modelo tradicional de las agencias digitales.
Lamason, la agencia especializada en eCommerce y desarrollo web que fundó, nació en ese contexto, mucho antes de tener estructura, clientes corporativos o una propuesta clara de escalabilidad.
El nombre remite al pueblo de origen de la abuela de
Miranda Iglesias,
Lamasón, en España, y quedó grabado como una marca personal en una etapa en la que el proyecto era, ante todo, individual. Casualidad o feliz fallido, la maison, en francés, significa casa, construcción. Y eso fue, desde el inicio, lo que
Diego hizo: construir, paso a paso, soluciones digitales sobre bases sólidas.
Durante los primeros años,
Lamason creció al ritmo del mercado. Diseño, desarrollo, posicionamiento en buscadores, campañas digitales. Cada nueva necesidad del cliente empujaba a incorporar herramientas, conocimientos y servicios.
El marketing digital se convirtió en una pieza central del negocio, no como una estrategia premeditada, sino como respuesta práctica a problemas concretos. Sin embargo, el esquema tenía límites claros: dependencia del flujo de proyectos, ingresos irregulares y una presión constante por empezar de cero una y otra vez.
El primer quiebre profundo no vino de una decisión estratégica, sino de una anécdota inesperada. Un correo electrónico alertó a
Diego sobre una vulnerabilidad en uno de los sitios que había desarrollado. Del otro lado estaba
Maxi Sosa, un joven especialista técnico que, lejos de explotar el problema, se tomó el trabajo de advertirlo. Esa conversación derivó en una prueba, luego en una colaboración sostenida y, con el tiempo, en una sociedad que terminaría redefiniendo el rumbo de la compañía.
Sosa aportó una mirada complementaria: foco extremo en infraestructura, seguridad, performance y escalabilidad. Lo que comenzó como un vínculo técnico se transformó, con los años, en una alianza estratégica.
La trayectoria de
Sosa explica buena parte de ese aporte. Especialista en arquitectura de software, desarrollo backend en PHP e infraestructuras seguras y escalables, construyó su carrera técnica trabajando durante años en proyectos de ecommerce y plataformas web para clientes de Estados Unidos y Puerto Rico, además de desarrollar soluciones propias de hosting e infraestructura en el exterior. Esa experiencia, volcada luego al mercado local, terminó de consolidar en Lamason una cultura técnica orientada a la estabilidad, la seguridad y la mejora continua, que hoy atraviesa tanto a Lamason Agency como a Lamason Shop.
Entre 2012 y 2018
Diego y
Maxi trabajaron juntos en distintos proyectos hasta que formalizaron la sociedad. Para entonces, ambos compartían una inquietud común: el problema ya no era cómo hacer mejores sitios, sino cómo construir un modelo de negocio sostenible para sus clientes y para la propia agencia.
La respuesta empezó a tomar forma a partir de una inspiración tan simple como reveladora.
Miranda Iglesias recuerda el impacto que le generó una película sobre la historia de McDonald 's, The Founder. Más allá del fast food, lo que lo interpeló fue el modelo: la empresa no crecía solo vendiendo hamburguesas, sino construyendo un sistema basado en activos, renta y replicabilidad. "
No vendían comida, vendían real estate", resumió.
La analogía fue inmediata: ¿por qué el mundo digital seguía atado a un esquema puramente transaccional?
Lamason Shop: cuando el eCommerce se vuelve sistema
De esa pregunta nació
Lamason Shop, hoy el núcleo del negocio. No como un producto aislado, sino como un modelo integral que combina desarrollo, infraestructura y acompañamiento continuo.
Desde su creación,
Lamason ya desarrolló y gestionó más de 400 sitios y tiendas online, una cifra que lo ubica entre los actores de mayor volumen dentro del ecosistema local de ecommerce basado en tecnologías abiertas.
Lamason Agency concentra el ADN original de la empresa: marketing digital, desarrollo web y estrategia online para marcas y organizaciones de distintos sectores.
Lamason Shop, en cambio, representa un salto conceptual. Se trata de una plataforma de comercio electrónico bajo un esquema de renta, que incluye infraestructura tecnológica, mantenimiento, actualizaciones permanentes y soporte especializado, con un objetivo claro: que los clientes puedan enfocarse en vender, mientras la complejidad tecnológica queda en manos del equipo.
En el último año, la compañía duplicó su facturación y proyecta volver a duplicar tanto ingresos como la cantidad de clientes de
Lamason Shop en 2026. El crecimiento se dio de manera orgánica, sin inversión externa, apoyado en un modelo de alquiler que aporta previsibilidad y permite planificar a largo plazo.
El diferencial técnico es otro de los pilares.
Lamason es partner certificado de
WooCommerce y de
Automattic, la compañía creadora de
WordPress, un reconocimiento que valida su expertise técnico a nivel global.
WooCommerce es la tecnología que permite transformar un sitio web en una tienda online completa, mientras que
WordPress funciona como el sistema de gestión de contenidos más utilizado del mundo.
Las certificaciones implican auditorías técnicas, estándares de calidad y validación directa por parte de las empresas que desarrollan estas plataformas.
En ese universo,
Lamason ocupa un lugar singular. Es la única agencia certificada y partner en la Argentina, y una de las cuatro certificadas en América Latina, además de integrar el reducido grupo de sólo tres Pro partners en la región. Ese posicionamiento le permite acceder a soporte directo, información técnica anticipada y mejores prácticas que luego traslada a sus clientes.
Aunque cerca del 80% de su cartera de clientes se encuentra en la Argentina, Lamason también desarrolla operaciones en otros mercados, con presencia en Chile, Uruguay, México, Estados Unidos y España.
Un modelo de plataforma compartida
El modelo de
Lamason se apoya en una lógica simple, pero poco habitual en el mercado local: Lamason construye una plataforma base —un "modelo alfa", como lo definen internamente— que funciona como punto de partida para cada nuevo cliente. Sobre esa estructura, se realiza una customización inicial que adapta la tienda al negocio, la marca y los procesos específicos de cada empresa. "
Es la configuración inicial, la adaptación de ese modelo a tu realidad", explica
Sosa.
En términos prácticos, el cliente accede a un panel de administración completamente propio, desde el cual gestiona productos, contenidos, precios, imágenes y operaciones comerciales. "
El panel de administración es tuyo, el código es nuestro", sintetizó
Sosa, al describir la división de responsabilidades. La empresa conserva la propiedad de la infraestructura técnica, mientras que el cliente se concentra en vender, operar y hacer crecer su negocio.
Esa separación resuelve uno de los principales cuellos de botella del comercio electrónico basado en software abierto: la complejidad técnica. La implementación inicial, el hosting sobre servidores de alto rendimiento, las actualizaciones constantes y la compatibilidad entre múltiples extensiones quedan bajo la responsabilidad de Lamason. "
Nosotros pretendemos que vos te dediques a vender tu producto; todo lo que es la tecnología detrás, nos hacemos cargo", resumió
Miranda Iglesias.
El esquema también permite distribuir costos que, de manera individual, resultarían prohibitivos.
La plataforma integra múltiples funcionalidades avanzadas —desde sistemas de búsqueda inteligente, múltiples listas de precio para B2B y hasta sincronizaciones de precio y stock con terceros— cuyo valor anual puede superar los miles de dólares. Al centralizarlos dentro del modelo, Lamason los prorratea entre todos los clientes, logrando una solución más robusta y accesible que la que cada empresa podría desarrollar por su cuenta.
Clientes, escala y diversidad
Entre los clientes que han confiado y confían en Lamason se cuentan casos de diversos rubros y niveles de complejidad, lo que permite ilustrar la amplitud de su alcance técnico y comercial. Entre ellos están
Universidad Austral,
ITBA,
Bonafide,
FOX Racing,
DeVentas,
Homedics,
PIAZZA,
Komatsu,
Centro Estant,
Bodega Séptima.
La propuesta hacia ellos se basa en un esquema claro: una inversión inicial para poner en marcha la tienda online y un fee mensual que cubre hosting, mantenimiento, actualizaciones, soporte técnico y evolución constante de la plataforma.
Ese enfoque permite también resolver uno de los principales dolores del eCommerce: la obsolescencia.
En el esquema clásico, el cliente paga por un desarrollo que envejece rápidamente y vuelve a demandar grandes inversiones. En
Lamason Shop, la tienda evoluciona de manera continua. Nuevas funcionalidades, mejoras técnicas y adaptaciones al negocio se incorporan sin necesidad de reconstruir desde cero, en línea con la filosofía kaizen, un concepto de origen japonés que promueve la mejora continua a partir de pequeños cambios sostenidos en el tiempo y que fue adoptado históricamente por la industria como método para ganar eficiencia sin frenar la operación.
El modelo también redefine la relación con los clientes. En lugar de imponer soluciones cerradas, el trabajo comienza escuchando. Identificar necesidades reales, definir un producto mínimo viable y salir al mercado con lo justo y necesario.
Sync On Me: el producto que ordena la sincronización del eCommerce
En paralelo al crecimiento de
Lamason Shop, la compañía lanzó un nuevo producto:
Sync On Me, una solución diseñada para resolver uno de los grandes desafíos del comercio electrónico moderno: la sincronización entre tiendas online, marketplaces y sistemas de gestión. Disponible en https://synconme.com/, el producto permite conectar
WooCommerce —y progresivamente otras plataformas— con ERPs, integradores y canales de venta como
Producteca,
Tango,
Mercadolibre,
VirtualSeller,
Stock Sur y
Zecat, entre otros.
El nombre condensa la lógica del sistema. Por un lado, juega con
Think on me —"pensá en mí"— como una invitación a tomar la plataforma como referencia. Por otro, y de manera más precisa, remite a
Sync on me: no una traducción literal, sino una definición funcional. "Sincronizá todo en mí". La idea es que precios, stock, pedidos y facturación dejen de viajar por carriles separados y pasen a concentrarse en un único punto de control.
El origen de
Sync On Me no fue una apuesta teórica, sino un problema concreto de un cliente. "
Necesitaba conectar su tienda online con marketplaces como Frávega y Mercado Libre, y que cada venta impactara automáticamente en el stock, en la tienda y en el sistema administrativo", recordó
Diego Miranda Iglesias. Ese desafío expuso una falla estructural del ecosistema: vender en múltiples canales es sencillo; mantenerlos sincronizados, no.
El primer desarrollo conectó
WooCommerce con
Producteca, uno de los principales integradores de marketplaces de la región. A partir de ahí, el producto empezó a crecer por acumulación de casos reales. Un cliente tenía problemas para sincronizar
WooCommerce con
Tango. Otro necesitaba que
Mercado Libre, su tienda online y el ERP compartieran stock y precios en tiempo real. Cada nuevo conflicto operativo se transformó en una nueva integración.
Hoy,
Sync On Me funciona como un hub de sincronización que permite importar y actualizar precios, stock y pedidos desde el ERP hacia la tienda online y viceversa, y extender esa lógica a los marketplaces. El objetivo es eliminar procesos manuales, errores de stock, ventas caídas y fricciones internas. "
Vendiste acá, se descuenta allá. Entró un pedido, se factura. Todo tiene que pasar solo", sintetizó Miranda Iglesias.
Aunque nació dentro del ecosistema de
Lamason,
Sync On Me ya es utilizado por empresas que no son clientes de Lamason Shop. Es un producto que puede operar de manera independiente y que, en la práctica, se convirtió en una de las apuestas más fuertes de la compañía, en un contexto donde la omnicanalidad dejó de ser un diferencial para transformarse en una condición básica de competitividad.
El eCommerce como sistema en movimiento
Desde la mirada de
Lamason, el comercio electrónico está lejos de haber alcanzado su techo. "
El eCommerce recién el año pasado empezó a representar un porcentaje de dos cifras dentro de la facturación total de muchas empresas. La posibilidad de crecimiento es enorme", sostuvo
Miranda Iglesias. La barrera de entrada es cada vez más baja y permite validar productos, modelos y mercados de manera rápida y relativamente económica.
Uno de los grandes aceleradores de este proceso es la inteligencia artificial. Para
Miranda Iglesias, su impacto no se limita al marketing o a la automatización publicitaria. "
Así como antes hablábamos de SEO, ahora empieza a aparecer la optimización para inteligencia artificial. Las tiendas van a tener que estar preparadas para que la IA encuentre, entienda y recomiende sus productos", explicó. La integración entre asistentes conversacionales y plataformas de comercio ya empieza a delinear escenarios de compra directa, sin pasar siquiera por la navegación tradicional.
La personalización extrema es otro de los ejes que definen el futuro inmediato. "
La idea es que no todos vean la misma tienda. Que cada usuario vea una experiencia distinta, basada en su historial, sus preferencias y sus necesidades", señaló
Maxi Sosa. Esa lógica, similar a la que hoy aplican plataformas de streaming, eleva el estándar técnico y vuelve indispensable contar con infraestructura sólida y equipos especializados detrás.
Para
Sosa, la tecnología no elimina la necesidad de profesionales, sino que la profundiza. "
La inteligencia artificial es una herramienta más. Muy poderosa, pero una herramienta. Hay que saber usarla", afirmó. En ese contexto, el diferencial ya no pasa por tener una tienda online, sino por cómo se cargan los productos, cómo se describen, cómo se muestran las imágenes, cómo se optimizan los procesos y cómo se integra todo el ecosistema comercial.
Miranda Iglesias suma otro punto crítico: la educación. "
Nos encontramos con empresas grandes que no tienen conocimientos básicos de eCommerce. Eso frena el crecimiento", advirtió. La falta de perfiles capacitados, incluso en organizaciones consolidadas, es uno de los factores que explica por qué el comercio electrónico no avanza aún más rápido.
En ese escenario dinámico y todavía inmaduro, Lamason se posiciona no solo como proveedor tecnológico, sino como socio estratégico. Un rol que combina infraestructura, acompañamiento y visión de largo plazo, en un mercado que cambia casi en tiempo real. "
A veces decimos 'lo que se viene', y en realidad es lo que viene en dos horas", bromea
Sosa. En el mundo digital, la anticipación ya no es una ventaja: es una condición de supervivencia.