Con una expansión inédita en cantidad de partidos y ciudades anfitrionas, el Mundial 2026 configura un escenario distribuido geográfica y culturalmente. El espacio público y el OoH se consolidan como entornos estratégicos para que las marcas puedan integrarse más allá de los derechos oficiales del torneo.
El
Mundial 2026 marcará un punto de inflexión en la historia de los grandes eventos deportivos. Con tres países anfitriones, 16 ciudades sede y una expansión inédita en cantidad de partidos y selecciones, el torneo no solo será el más grande jamás organizado, sino también el más distribuido geográfica y culturalmente. Esa magnitud redefine la manera en que las marcas pueden, y deben, pensar su presencia. La experiencia se construye en los aeropuertos, en los centros urbanos, en los distritos comerciales, en los espacios de alto tránsito y en los entornos donde los fanáticos se reúnen antes y después de cada partido.
Según datos de ediciones anteriores, el
Out of Home fue uno de los medios con mayor nivel de recuerdo publicitario durante grandes eventos deportivos globales, impulsado por su capacidad de captar audiencias en movimiento y acompañar momentos de alta carga emocional. En contextos de eventos masivos, los entornos registran incrementos significativos en tráfico y exposición, potenciando la visibilidad y el impacto de las marcas presentes en
OOH.
En este escenario expandido, el
Out of Home se consolida como la infraestructura natural del evento. Su capacidad para articular cobertura en ciudades sede, presencia en corredores internacionales y activaciones en mercados clave permite construir una narrativa de marca coherente a escala regional e internacional, sin depender exclusivamente de los derechos oficiales del torneo.
En un torneo que combinará sedes oficiales con millones de espectadores siguiendo los partidos desde sus ciudades de origen, la oportunidad no solo se limita a los países anfitriones. Los mercados de las selecciones participantes también experimentarán picos de consumo, reuniones masivas y celebraciones espontáneas que convierten al espacio público en un escenario de alto valor cultural.
“
Este Mundial será el más ambicioso y complejo de la historia. La escala geográfica y cultural exige algo más que ejecución: requiere visión estratégica y coordinación precisa para que las marcas puedan integrarse de manera orgánica al contexto. El verdadero diferencial estará en entender que el evento no ocurre en un solo lugar, sino en múltiples capas simultáneas y que en las zonas urbanas es donde esa energía colectiva se vuelve visible”, afirma
Valentín Bueno, CEO de
Latcom.
Latcom plantea una aproximación integrada que combina planificación estratégica en entornos de alto impacto, desarrollo de activaciones experienciales en ciudades anfitrionas y despliegues tácticos en países participantes. A través de equipos operativos propios y alianzas regionales, la compañía integra planificación, implementación, ejecución y medicición bajo un mismo esquema, transformando la complejidad logística del Mundial 2026 en una arquitectura clara y medible para las marcas.
En un evento que promete romper récords de audiencia y movilización global, la conversación no pasa únicamente por estar presentes, sino por saber cómo y dónde integrarse. El
Mundial 2026 no será solo un torneo: será un fenómeno cultural distribuido, y las ciudades serán el escenario donde esa experiencia cobre vida.