En un entorno atravesado por tecnologías disruptivas, audiencias fragmentadas y mercados cada vez más integrados, el branding se consolida como eje estratégico. Desde VEO, identificaron cuatro perspectivas que marcarán el rumbo en 2026: la IA como infraestructura operativa, el diseño como sistema estratégico, la lógica de red y la consolidación de una mirada global con diferencial argentino.
2026 encuentra a las marcas operando en un entorno desafiante y de alta complejidad. La discusión ya no gira en torno a si deben transformarse, sino a cómo organizar procesos, decisiones creativas y presencia de marca en un escenario saturado y marcado por tecnologías disruptivas, audiencias fragmentadas y mercados cada vez más integrados a escala global. En ese marco, el branding ocupa un lugar central en las estrategias para destacar y diferenciarse.
Desde esa perspectiva,
VEO Branding Company —agencia de branding y diseño con base en Argentina y operaciones internacionales— identificó cuatro tendencias que atravesaron el trabajo con marcas durante el último año y que marcarán la agenda estratégica hacia 2026.
1. La inteligencia artificial como capa estructural del trabajo creativo
Durante 2025, la inteligencia artificial se integró de manera definitiva a los procesos de marketing, branding y diseño. Ya no funciona como herramienta experimental ni como promesa a futuro, sino como infraestructura operativa.
Esa lectura coincide con el diagnóstico del informe
Tech Trends 2026 de
Globant, que identifica el cierre de la etapa de experimentación con inteligencia artificial en las empresas y el inicio de una fase de adopción estructural, orientada a impacto medible y retorno sobre la inversión. Según el estudio, las organizaciones que avanzan en 2026 son aquellas que integran la IA como parte de su modelo operativo, con lineamientos claros, marcos de gobernanza y objetivos estratégicos definidos.
Un informe de
McKinsey & Company sobre marketing y consumo estima, por su parte, que el uso de inteligencia artificial generativa mejora la productividad de los equipos creativos entre un 5% y un 15% y reduce los tiempos de salida al mercado en campañas multicanal.
"
La incorporación de inteligencia artificial pasó a ser un requisito del mercado", advierte
Rosalía Guardatti, cofundadora y CEO de la firma.
En
VEO, la adopción abarca investigación, redacción, desarrollo de imágenes, video, locuciones, traducciones y adaptación de assets para distintos formatos. El criterio es utilizar la tecnología para ganar escala y velocidad, sin delegar la toma de decisiones estratégicas.
La presión por producir más piezas en menos tiempo explica buena parte de ese cambio. Las marcas demandan campañas capaces de vivir en múltiples plataformas, con códigos visuales y narrativos distintos. En ese contexto, la inteligencia artificial permite resolver volumen y eficiencia presupuestaria. "
No la entendemos como un reemplazo, sino como una forma de potenciar el trabajo y sostener estándares de calidad", explica, por su parte,
María Lucía Litardo, cofundadora y CCO.
Más allá del impacto en la escala, la inteligencia artificial modificó la organización interna del trabajo creativo. "
La IA nos ayuda a reducir la carga cognitiva en tareas operativas. Permite resolver trabajos repetitivos de manera más rápida y certera", explica
Litardo. Ese corrimiento libera tiempo para el análisis, la estrategia y la toma de decisiones de mayor valor.
El mayor cambio aparece en la etapa de exploración y prueba. "
Hoy el camino de la idea al resultado final es mucho más corto. Podemos mockapear y mostrar una idea en tiempos que antes eran impensados", señaló. Según detalló, tareas que antes demandaban semanas —como renders, piezas animadas o visualizaciones preliminares para eventos— hoy se resuelven en plazos significativamente menores.
Ese avance tecnológico redefine el rol del equipo. "
La IA no reemplaza criterio ni experiencia. Hay que curar, analizar y ajustar lo que devuelve la herramienta para que tenga sentido para la marca", afirmó
Litardo.
2. Diseño y branding como sistema estratégico
En un entorno dominado por velocidad y fragmentación, el diseño recuperó centralidad como herramienta de coherencia. Para
VEO, el branding opera como un sistema integral y no como un recurso estético aislado. "
Branding es voz, personalidad y consistencia en cada punto de contacto", define
Guardatti.
La estructura de la agencia —organizada en un Hub de Branding y un Hub de Diseño— responde a esa lógica. La estrategia define el posicionamiento y el diseño lo traduce en piezas concretas, desde key visuals y guidelines hasta presentaciones corporativas, contenidos digitales y visualización de datos. "
No diseñamos por el diseño mismo. Cada decisión visual responde a una estrategia", explica
Litardo.
La capacidad de adaptación frente a lo imprevisto también forma parte del diferencial. "
Estamos mucho más amigados con resolver cosas que surgen de la noche a la mañana", sostuvo
Guardatti. Esa flexibilidad refuerza el valor del diseño como herramienta estratégica y no solo estética, especialmente en contextos donde la velocidad convive con la necesidad de claridad.
En ese marco, el diseño opera cada vez más como un sistema de sentido antes que como un conjunto de recursos formales. Más que seguir tendencias estéticas puntuales, las marcas buscan construir identidades visuales capaces de expresar propósito, generar conexión emocional y sostener coherencia en múltiples formatos y plataformas. Esa lógica se vuelve especialmente relevante frente a audiencias jóvenes, habituadas a consumir narrativas visuales breves, dinámicas y altamente codificadas.
Los informes de tendencias de diseño 2026 de Canva y Adobe coinciden en señalar un corrimiento hacia lenguajes visuales más expresivos y humanos, donde el movimiento, la textura, la narrativa y la sensibilidad cultural ganan protagonismo.
Desde esa perspectiva, los elementos visuales tradicionales se integran a sistemas de identidad más amplios. El trabajo con color y forma ocupa un rol central dentro de esas construcciones, pero ya no desde una lógica de perfección formal, sino como vehículos de expresión y conexión emocional. Las marcas apuestan por lenguajes visuales más humanos y auténticos, capaces de generar cercanía y sentido frente a contextos cada vez más automatizados y homogéneos.
La lectura cultural del diseño también atraviesa la forma en que las marcas interpretan climas sociales y simbólicos. El informe Pinterest Predicts 2026 señala que las audiencias valoran marcas capaces de expresar identidad, emoción y sentido de pertenencia a través de lenguajes visuales claros, reconocibles y coherentes. No se trata de seguir modas, sino de interpretar señales culturales y traducirlas en sistemas visuales con sentido.
3. El nuevo consumidor y la lógica de red
La relación entre marcas y consumidores dejó de responder a recorridos lineales. El consumidor combina entretenimiento, exploración, búsqueda activa y compra en un mismo ecosistema. Las decisiones ya no siguen un embudo previsible. Una misma persona pasa de scrollear contenido en redes sociales a buscar referencias, comparar precios y concretar una compra en pocos minutos, desde distintos dispositivos y plataformas.
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Cada plataforma tiene su lógica, su lenguaje y su contexto de consumo", explica
Guardatti. La estrategia exige entender el mindset con el que una persona interactúa en cada espacio. No es lo mismo comunicar en un entorno de búsqueda activa que en uno de consumo pasivo de contenidos o en una instancia de compra directa.
En ese esquema, la clave no está solo en estar presente, sino en comprender el contexto de uso. "
Cada plataforma tiene su propio lenguaje y su propio modo de interacción", agregó
Guardatti. El consumidor no espera lo mismo de una marca en todos los espacios, y esa expectativa condiciona la recepción del mensaje.
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No es lo mismo un e-commerce, donde el usuario entra con mindset de compra, que un medio gráfico, donde se lee con más tiempo, o Instagram, donde se consumen tendencias e influencers", detalló. Cada entorno impone ritmos, jerarquías visuales y niveles de profundidad distintos, que las marcas deben interpretar antes de definir formatos.
Desde esa lógica, la estrategia deja de ser replicar un mensaje y pasa a ser diseñar experiencias específicas. "
Las marcas tienen que pensar la singularidad de cada plataforma y crear formatos que lleguen con el mindset correcto", afirmó
Litardo. La consistencia ya no se construye repitiendo piezas, sino manteniendo identidad en contextos diversos.
4. Mirada global y diferencial argentino en servicios creativos
La cuarta tendencia se vincula con la escala global del trabajo creativo y el posicionamiento de Argentina como proveedor de servicios de alto valor agregado. La resiliencia, la capacidad de ejecución y la formación profesional funcionarán como diferenciales competitivos.
Entre julio de 2024 y junio de 2025, los servicios basados en el conocimiento exportaron u$s 9.685 millones, un crecimiento interanual del 20,8%, según el informe Argenconomics elaborado por Argencon. El desempeño incluyó actividades como branding, diseño, comunicación y servicios creativos, que consolidaron su peso dentro de la economía del conocimiento.
"T
rabajar para distintos mercados nos exige entender culturas, tiempos y expectativas diversas", analiza
Guardatti. En la experiencia de
VEO, clientes de Estados Unidos y México valoran la capacidad de producir volumen, calidad y adaptación con equipos reducidos. La lógica no es de expansión unilateral, sino de colaboración. "
La mirada pasa por construir en conjunto y potenciar a la región", sostuvo.
Ese escenario exigió desarrollar capacidades específicas. "
Cada mercado tiene su way of working", explicó
Litardo. La adaptación incluyó capacitación en idiomas y una lectura fina de los códigos culturales. "
Entendimos que no alcanza con traducir piezas: hay que interpretar símbolos, tonos y referencias visuales que cambian de país en país", señaló.