Según el estudio realizado por Marval, la inteligencia artificial (IA) se consolida como una herramienta clave en la gestión jurídica corporativa, al tiempo que los departamentos legales evolucionan hasta alcanzar un rol estratégico dentro de las organizaciones.
El Estudio Marval O"Farrell Mairal presentó la cuarta edición de su Reporte sobre los Departamentos Legales de Argentina 2025, un completo estudio que ofrece una mirada integral sobre la estructura, prioridades y desafíos de las áreas jurídicas in-house en el país.
La investigación, basada en las respuestas de más de 100 líderes legales de las principales empresas que operan en Argentina, analiza en profundidad la conformación de los equipos, las prácticas de capacitación, el nivel de digitalización y las tendencias que marcarán la agenda en 2026.
Según el estudio realizado por Marval, la inteligencia artificial (IA) se consolida como una herramienta clave en la gestión jurídica corporativa, al tiempo que los departamentos legales evolucionan hasta alcanzar un rol estratégico dentro de las organizaciones.
La adopción de IA creció de manera exponencial en los últimos tres años, pasando del 11% en 2023 al 75% en 2025, con impactos concretos en la eficiencia y productividad de los equipos.
Herramientas como ChatGPT, Microsoft Copilot y Gemini de Google se aplican principalmente para automatizar tareas repetitivas, revisar documentos, investigar y analizar contratos, liberando tiempo otro tipo de activades más complejas y orientadas al negocio. La IA es percibida como un recurso clave, aunque persisten desafíos en torno a la confiabilidad de los resultados, la confidencialidad, y las capacidades técnicas requeridas para su implementación.
"El 89% de los líderes legales afirma que la incorporación de inteligencia artificial mejoró la eficiencia de sus equipos, ya sea de forma ligera o significativa. Esto demuestra que la IA no solo es una herramienta de experimentación, sino que genera impactos concretos en la productividad y en la gestión operativa, allanando el camino para liberar tiempo de los equipos para actividades de mayor valor estratégico”, sostuvo Gustavo Giay, Chairman del Estudio.
Más allá de la IA, el reporte muestra que los departamentos legales corporativos atraviesan una etapa de madurez y redefinición. Han dejado de ocupar un rol meramente de control o prevención de riesgos para consolidarse como socios estratégicos del negocio, con equipos compactos y especializados que priorizan la eficiencia operativa y el valor que aportan al crecimiento y la sostenibilidad de sus organizaciones. La relación con los estudios jurídicos externos se mantiene equilibrada, con múltiples proveedores que permiten cubrir un amplio espectro de especialidades, garantizando calidad técnica, rapidez de respuesta y conocimiento del negocio.
En materia de digitalización, más de la mitad de los departamentos se consideran en un nivel medio de madurez tecnológica, con un 24% en etapas altas o muy altas. La gestión de contratos y documentos lidera la adopción tecnológica, mientras que riesgos y compliance también ganan relevancia, reflejando una madurez creciente en la percepción del rol legal dentro del gobierno corporativo. A pesar del interés, el 68% de los departamentos no cuenta con un presupuesto específico para implementar tecnología, y los principales obstáculos son tiempo, presupuesto y prioridades de otras áreas.
El reporte también destaca una evolución en los enfoques de capacitación, orientados a un perfil legal más integral. Además de la actualización técnica, se incluyen formación en habilidades blandas (40%) e inteligencia artificial aplicada (41%), evidenciando la necesidad de combinar conocimientos jurídicos, tecnológicos y de liderazgo. Los contenidos de estudios jurídicos externos y newsletters especializados continúan siendo fuentes clave de información, consolidando la importancia de información confiable y directamente aplicable al trabajo diario.
Los desafíos actuales combinan eficiencia, tecnología y gestión del valor, con la necesidad de mejorar procesos, integrar nuevas herramientas digitales y demostrar el aporte concreto del área a la organización. En conjunto, los resultados reflejan un liderazgo legal profesionalizado, cada vez más orientado a la gestión basada en datos, colaboración estratégica y tecnología.