La inteligencia artificial avanza en el sistema de salud con un consenso cada vez más claro. En 2026, la adopción dejará de estar concentrada en pruebas piloto para convertirse en infraestructura clínica cotidiana.
En ese contexto, tres tendencias sintetizan ese cambio de etapa: la IA aplicada a recetas médicas, el desarrollo de gemelos digitales para enfermedades complejas como el Alzheimer y la consolidación de especialistas virtuales que ordenan la interacción entre pacientes, profesionales e instituciones.
Según la Organización Mundial de la Salud, los errores de medicación generan un costo global superior a los US$ 42.000 millones anuales, mientras que el envejecimiento poblacional empuja una presión creciente sobre sistemas ya saturados. Por ese motivo, este tipo de desarrollos crecerán durante los próximos años, impulsados por eficiencia, trazabilidad y escasez de recursos humanos.
IA para recetas médicas: de la digitalización al dictado por voz
La prescripción médica es uno de los puntos más sensibles del circuito asistencial. Consume tiempo clínico, concentra riesgo de error y suele depender de procesos manuales que no escalan. La tendencia hacia 2026 combina dos capas: receta electrónica con trazabilidad y uso de voz como interfaz clínica.
El mercado global de e-prescribing ya superó los US$ 2.800 millones e incrementará de manera sostenida hasta la próxima década, impulsado por regulaciones, interoperabilidad y presión sobre la productividad médica. Pero el salto cualitativo llega cuando la IA deja de ser solo un repositorio digital y pasa a interpretar la voz del profesional, estructurar la información y validar la prescripción en tiempo real.
Ejemplo de esto es LucIA, sistema desarrollado por la empresa Streambe, compañía especializada en tecnología para la salud, que permite generar recetas médicas electrónicas mediante comandos de voz.
"El médico dicta, el sistema transforma la voz en texto clínico estructurado, completa datos del paciente y deja un registro trazable y seguro. El resultado es menos carga administrativa, menor margen de error y acceso inmediato del paciente a su receta desde el celular, sin papel", explica
Gastón Gugliotta, fundador y CEO de Streambe.
Gemelos digitales: simular antes de intervenir
La segunda gran tendencia es más profunda y, también, más delicada. Los gemelos digitales en salud buscan replicar el comportamiento de pacientes o cohortes en entornos virtuales para simular escenarios de evolución y tratamiento. No reemplazan la práctica clínica, pero permiten explorar hipótesis a una velocidad imposible en el mundo físico.
En enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, que hoy afecta a más de 55 millones de personas en el mundo y suma casi 10 millones de nuevos casos por año según la OMS, esta capacidad resulta crítica. La investigación es lenta, costosa y enfrenta límites éticos evidentes.
Gugliotta cuenta que Streambe trabaja en la creación de un gemelo digital del paciente con Alzheimer, apoyado en grandes volúmenes de datos internacionales y evidencia clínica local. El modelo se construye a partir de información de salud de los últimos años de países como Estados Unidos, Inglaterra, Suecia y España, y continúa entrenando con datos de pacientes en tratamientos liderados por el Dr. Fernando Taragano, además de información anonimizadas de 10.000 argentinos con antecedentes familiares.
"Vamos a trabajar en la posición del apoyo clínico", aclara
Gugliotta. Y agrega:
"Estamos hablando de personas, de información muy sensible, y hay que ser muy cautos". La definición no es menor. El gemelo digital no diagnostica ni decide, sino que acompaña al médico, ayudando a identificar patrones, simular tratamientos y anticipar escenarios que, en un laboratorio tradicional, podrían tardar una década en explorarse.
Especialistas virtuales: del chatbot al agente clínico y operativo
La tercera tendencia completa el cuadro. La relación entre pacientes e instituciones de salud está mediada por turnos, consultas, autorizaciones, seguimientos y trámites que muchas veces no requieren intervención médica directa, pero sí consumen tiempo y recursos. Aquí aparece la evolución de los chatbots hacia especialistas virtuales. Es decir, agentes entrenados en conocimiento, con memoria, multicanalidad y capacidad de integrarse a sistemas internos.
El mercado global de asistentes virtuales en salud ya supera los US$ 1.600 millones y crecerá de forma acelerada en los próximos años. La diferencia respecto del pasado está en la profundidad, ya que ahora no se trata de respuestas genéricas sino de agentes capaces de entender contexto, clasificar demandas y escalar a humanos cuando corresponde.
Chatbender se inscribe en esa lógica. Nació como herramienta interna y evolucionó hacia un sistema que permite crear especialistas virtuales sin programación, entrenados en documentos, procesos y lenguaje propio de cada organización. El foco está puesto en resolver tareas repetitivas, reducir tiempos de respuesta y ordenar flujos, sin perder trazabilidad ni control.
Un punto en común: IA con criterio humano
Recetas por voz, gemelos digitales y especialistas virtuales responden a una misma lógica: usar inteligencia artificial para ganar tiempo, reducir errores y costos y mejorar decisiones, sin desplazar el rol del profesional de la salud. La tecnología madura, pero la vara ética y regulatoria también se eleva.