La actriz habla sobre el compromiso que asumió este año al protagonizar cuatro películas que relatan sucesos muy sensibles y profundos, entre ellas, “Yo nena, yo princesa”. En la entrevista, cuenta cómo fue poner el cuerpo y las emociones al servicio de esas historias.
“’Yo nena, yo princesa’ es un canto a la libertad”,
le dijo Eleonara Wexler a Convivimos, sobre la película que cuenta la historia de la primera nena trans que obtuvo su cambio de identidad a los siete años. La actriz contó que cuando la contactó Federico Palazzo, su director, estaba por filmar otra película, pero que cuando terminó de leer el libro, lo llamó inmediatamente para decirle que la iba a hacer.
“Esto es un compromiso que yo voy a tomar, es algo que no se puede no contar”,
afirmó sobre el momento en que decidió participar del film.
Las otras tres películas en las que cumple roles protagónicos (
“Historias invisibles”, de Guillermo Navarro,
“Algo incorrecto”, de Susana Nieri, y
“Ahora Ariel”, de Alison Murray), la encuentran en una etapa de madurez personal y profesional.
“Por momentos, uno dice ‘¡Guau, voy a cumplir 50!’, pero también me siento mucho más más tranquila, gozadora y disfrutadora que a los 30. Entonces, bienvenido, me acepto con las marcas de la vida”,
asegura.
Este mes,
Convivimos también entrevistó al histórico productor de cine, Carlos Mentasti. El nieto del fundador de
Argentina Sono Film, se prepara para llevar a
“Madres” al
Teatro Provincial de Mar del Plata, mientras trabaja en asociación con Alejandro Roemmers en tres proyectos audiovisuales, entre los que se cuenta la biopic sobre Juan Manuel Fangio.
A Mentasti, escuchar al público –y no necesariamente a la crítica- le ha dado muy buenos resultados. Se define como un productor atípico,
“cien por ciento creativo”,
y asegura que su rol, una vez finalizada la película, es ir todos los días a recorrer los cines para ver lo que responde la gente. “La verdad la tiene el público. Yo trabajo con los ojos de la gente”,
afirma.
La única mujer dirigiendo ópera en Argentina es otra de las entrevistadas. Silvana D’Onofrio trabaja en el montaje de
“Dido y Eneas”, obra monumental de la ópera barroca, donde encara cuestiones de género y el desempeño de las mujeres en los roles de poder.
“No hago una obra si no tengo algo para decir”,
afirma la directora que apenas recibida entendió que no tendría lugar en los organismos oficiales, porque las mujeres solo participan allí como directoras invitadas. “Es un lugar de hombres”, le dijo a Convivimos, lo que no le impidió seguir adelante.
“Soy muy cabeza dura, y me dije: ‘Eso a mí no me importa, voy a armar mi propia compañía y dirigir las cosas que tenga ganas’”.
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